miércoles, febrero 24, 2010
In memoriam: Luza
Trabajó en el teatro de La Abadía, que dejó para dedicarse a su vocación
Nacida en Florencia (Colombia) en 1961, Luz Peña Tovar era licenciada en Derecho e inició su formación artística en el Taller de Investigación Teatral de la Corporación Colombiana de Teatro. En Madrid se licenció en la Real Escuela de Arte Dramático y realizó trabajos como actriz y directora de actores en teatro, asistente de dirección en televisión y profesora universitaria, antes de dedicarse a la escritura. Actualmente daba clases en la Escuela de Arte Dramático de Valladolid.
Peña Tovar escribió las novelas Frecuentar el fuego, mención en el Premio Casa de las Américas 2003 en La Habana, galardonada en el Latino Book Award 2005 (Nueva York) y publicada por Villegas Editores (Bogotá), y Cuando cierra la noche, editada en 2005 por la misma casa.
Y también obras de teatro: Un remolino en el río, premio María Teresa León para Autoras Dramáticas 2001 (Madrid), publicada por la ADE, y Yajicuení (Hijos del Tigre de Espesura), finalista del Premio Nacional de Dramaturgia 2003 de Colombia, donde la consideraban una promesa literaria.
El director y actor José Luis Gómez la incorporó al equipo del teatro de La Abadía cuando lo creó, hace 15 años. La conoció a través de la directora Rosario Ruiz Rodgers, también colombiana, y le pareció fundamental que Peña formara parte de su equipo, tanto por favorecer a una emigrada como por su compromiso con el teatro. "El proceso más emocionante que he visto en Luza fue el de su emancipación personal, cómo se hizo escritora, empezando a leer hasta el punto de devorar los libros para llegar a escribir, y todo con grandes carencias económicas", señaló ayer Gómez, quien recordó que ella dejó La Abadía para dedicarse por completo a su vocación, lo que la dejó sin recursos económicos. "En sus novelas hay una factura de escritora clarísima", concluyó Gómez. En La Abadía trabajó en sala, como secretaria de dirección y taquillera.
López Mozo la veía últimamente, porque ella estaba realizando un trabajo sobre la obra Puerta del Sol, de este autor. Se lo encargó el catedrático José Romera Castillo como preámbulo a la tesis doctoral que iba a realizar bajo su dirección. "Le facilité materiales y, cuando me mandó el trabajo y quise contestarle, no cogía el teléfono, no contestaba al correo", señala López Mozo, cuya inquietud fue en aumento al saber que en Valladolid tampoco se había presentado a sus clases y allí habían denunciado su desaparición en comisaría. "Me costó mucho que me escuchara la policía y, cuando por fin lo hizo, me hicieron responsabilizarme de todo, a lo que accedí", comenta.
López Mozo, como otros amigos de la escritora, sabía que Peña Tovar nombró albacea de sus escritos a una amiga y que no quería ser incinerada. Tanto la Escuela de Arte Dramático de Valladolid como el teatro de La Abadía y unos amigos de ella se harán cargo del entierro: "Era una autora muy valiosa, que merece mucho la pena, pero se movió en un mundo muy difícil", continuó el autor, quien dijo que ya se había localizado a la familia en Colombia.
En un análisis sobre su novela Cuando cierra la noche, Carmen Sánchez García, de la Universidad Complutense de Madrid, escribió: "El estilo es ágil, colorista, a ratos mordaz, a veces humorístico, en ocasiones intimista".
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sábado, septiembre 13, 2008
De vuelta
La ciudad sigue en su sitio, pero una palabra se repite sin cesar: crisis en la pelu, crisis en el bar, crisis en el lavoro, crisis, crisis, crisis, cri, cri, cri. Ay, me parece un concierto de grillos. Me compro el libro del Monstruo del Sentier- dicen que paradigma de la novela del tercer milenio-y medito durante dos días, o tres, o cuatro, sobre la frase Karl Kraus del inicio:
Que mi estilo se adueñe de los rumores del tiempo
Que mi estilo se adueñe de los rumores del tiempo
Que mi estilo se adueñe de los rumores del tiempo
Que mi estilo se adueñe de los rumores del tiempo
La escribo un millón de veces.
Este año trabajaremos en el taller, por lo menos, dos novelas de Juan Goytisolo, para que descansen las alumnas de tanta Santa Rusia. La guerra de Georgia fue correlato objetivo del curso literatura rusa, por si se querían olvidar de El Gran Inquisidor. Bueno, pronto les comunicaré dónde estará la nueva sede- ja, ja, ja- de El Mono Rojo.
Que mi estilo se adueñe de los rumores del tiempo
Eh, si estais ahí, no dejéis el blog en silencio, vagas
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jueves, abril 24, 2008
Discurso de Juan Gelman
http://www.abc.es/20080423/cultura-libros/discurso-juan-gelman-entrega_200804231515.html
Volvemos a la normalidad; así pues, Tornasol, por favor, edita tu reflexión sobre el doble.
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martes, febrero 05, 2008
Fiódor Dostoyevski
Paloma García-Atance escribe sobre el hambre y cerramos Hanbre.
La semana próxima comienza la inmersión Dostoyevski. Me contaron que estuvieron leyendo novelas de William Faulkner durante un año. Les conté que es saludable hacer lo mismo con FD.
Dostoyevski inicia el diario:" Rusia es para Europa uno de los enigmas de la esfigie".
Nosotras, como Obama: Yes we can. Por cierto, Obama ha resultado ser un tapado.
Me voy a la cama, antes de escribir más tonterías, a releer Los Hermanos K.
¡ Qué suerte!
Besos. A tí, muchos más. Y tú, no seas coqueto.
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Cómo me gustas Doris
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martes, diciembre 25, 2007
Feliz Navidad
Abro yahoo para ver las felicitaciones de la peña y me encuentro entre ellas un correo comunicándome que una incompetente ha sido nombrada vicepresidenta. En fin, sonrió y del esfuerzo me doy cuenta que la poción depurativa recomendada por Pandora, ¡ no la pintora!, sino la dueña del herbolario, surte efecto con una agresividad digna de Joyce o de Panero, el poeta de los fecalitos. Pero es un día especial y mi chico dice que me invita a desayunar en un sitio, ¡sorpresa!, de Aravaca. De nuevo sonrío, me visto el vaquero con cierta dificultad y me calzo unos botines que debí comprar en un estado de enajenación mental transitoria. Consigo mantener el equilibrio hasta el coche y cegados por un sol, que de nuevo no adjetivo, cogemos la autopista. Al llegar, vemos que la cafetería está cerrada y los pasteleros con cara de sueño nos dicen que aprovechemos el viaje y compremos un tronquito de chocolate. Ya en casa, ingiero un tanagel con té hirviendo y siguiendo el consejo de Freud, sublimar para no enloquecer, busco la carpeta que había preparado para la clase de mañana. Me doy cuenta que Platón está al lado de Faulkner y las Bronte pegadas a Dejemos hablar el viento, de Onetti. De repente, recuerdo una frase dicha por mí el día 18: Juani, por favor, antes de cogerse las vacaciones repase mi estudio que tiene telarañas. Después de una hora mordiéndome los labios, pues en un día como hoy, por fin, aparece la carpeta. Con alivio descubro que Reglas para la supervivencia de la novela y Aviadores Descubren Enorme Manada continúan en el interior. Suena el teléfono, y mi chico trata de explicar a su suegra, o sea, mi querídísima madre, el porqué vamos a aparecer en el almuerzo navideño con un tronquito de chocolate. Sonrio y clamo: amoooor, dile que me he ido a pasear, que nos vemos luego. (Continuará)
Feliz Navidad para todos.
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domingo, diciembre 09, 2007
De escritores
"W.H.Auden lo explicó mejor que nadie:
Private faces in public places
are wiser and nicer
than public faces in private places".
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viernes, diciembre 07, 2007
La ninfa inconstante
Hoy he abierto el cajón y después de ver la foto de Cabrera en pijama rodeado de libros- otro loco- he trascrito el texto para vosotros; a saber:
“No me interesa la impostura literaria sino la verdad que se dice con palabras que necesariamente van una detrás de la otra aunque expresen ideas simultáneas. Sé que una frase es siempre una cuestión moral. ¿Hay una memoria ética? ¿O estética, es decir selectiva?”.
Sonia hubiera cuidado bien de la Claudel, como lo hace de Alicia, su novia. Pero Camille no era lesbiana. Las hetero siempre debemos mantener a raya a nuestros maestros, colegas, maridos, etcétera. Los hombres son como Saturno, si te descuidas te dan un mordisco en la cabeza. Con sinceridad, no sé como Camille no le pego un martillazo a Auguste y otro a Paul. Hubiera sido – en todo caso- un accidente de trabajo.
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jueves, diciembre 06, 2007
La caja y Beckett
“Estoy en el cuarto de mi madre. Ahora soy yo quien vive aquí. No recuerdo cómo llegué. En una ambulancia, en todo caso en un vehículo. Me ayudaron. Yo sólo no habría llegado nunca. Quizás estoy aquí gracias a este hombre que viene cada semana. Aunque él lo niega. Me da un poco de dinero y se lleva los papeles. Tantos papeles, tanto dinero. Sí, ahora vuelvo a trabajar un poco, como antes, sólo que ya no me acuerdo de cómo se trabajaba…”.
Autoras, alumnas, empezamos de cero. El lunes nos vemos con Beckett.
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sábado, mayo 26, 2007
Laborare stanca
A las siete de la tarde mi jefe dice que quiere reunirse conmigo. Las siete es mi hora de salida y aunque frunzo el ceño me quedo. Tres horas antes me advirtió que no dijera los nombres de los clientes en alto, porque había espías en la oficina. También me lo había dicho el día anterior. Luego se puso a hablar en alto con mis otros colegas y repitieron a gritos el nombre de varios clientes. Le miré a los ojos y él me preguntó: qué pasa. Por favor, aclárame cuál es el protocolo: se nombran o no, le contesté en voz muy baja. Se quedó callado y después se puso de pie. Mi jefe es alto y flaco; se parece a Fred Astaire, pero en calvo. Comenzó a contar una historia. En el año sesenta y tres era vendedor de libros, el mejor, según él, de la compañía donde trabajaba. Un día, los compañeros le invitaron a un café; cuando se lo bebió, él dijo que se marchaba a cerrar un pedido a una carpintería. Los compañeros insistieron en que se tomara otro; y así, varias veces. Por fin pudo llegar a la carpintería y el carpintero le dijo: he cerrado el pedido con otro vendedor, uno pelirrojo, que venía de su parte. Puse cara de no entender por qué me había soltado ese rollo.
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martes, mayo 01, 2007
Sheri Martinelli
Siempre que leo a Bukowski, con sus modales de estibador, introduzco palabras “sucias” en mi prosa y veo cómo se escora. Luego, ojeo el texto, desde lejos, con miedo: qué fuerte.
Sheri, amante de Ezra Pound, se carteó con Charles durante siete años. Nunca se conocieron Ahora se publica: “Noche de escupir cervezas y maldiciones”.
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sábado, abril 28, 2007
Ecos
Qué alivio
En casa de mi abuela: el tocadiscos
Gardel y la Piaf
Non ! Rien de rien
Non !Je ne regrette rien
Ni le bien qu'on m'a fait
Ni le mal tout ça m'est bien égal !
Una arrastrada y un huérfano
Cantar desde el arrastramiento y la orfandad
Non ! Rien de rien
Non ! Je ne regrette rien
C'est payé, balayé, oublié
Je me fous du passé !
Escribir desde el dolor, ese que ocultamos
Las máscaras hacen de nuestros escritos:
Una mierda
Avec mes souvenirs
J'ai allumé le feu
Mes chagrins, mes plaisirs
Je n'ai plus besoin d'eux !
Sarovna, me llamó.Luego,un beso en la boca
Rostropóvich con mi amiga Beatrice Altovelli
El maestro, qué energía. Y Beatrice, un gorrión
de acero ( como Chisi), los dos, los tres: sin fingimientos
Balayées les amours
Et tous leurs trémolos
Balayés pour toujours
Je repars à zéro
Mi abuela bailaba el charlestón al ritmo de Milord
Tendré que bordar mis iniciales a punto de cruz
poco antes de morir
para que no pierdan mis sábanas en la residencia
Non ! Rien de rien
Non ! Je ne regrette rien
Ni le bien, qu'on m'a fait
Ni le mal, tout ça m'est bien égal !
Esta noche iremos al cine
La película sobre la Piaf
Iré sin rímel
Cósmético que endurece las pestañas
¿Y el alma?
Me callé que no admitían ajuar
Jóder
Non ! Rien de rien
Non ! Je ne regrette rien
Car ma vie, car mes joies
Aujourd'hui, ça commence avec toi !
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miércoles, abril 11, 2007
Sin palabras
Ella sabe que es imposible eludir los encuentros. En la puerta de radiología Nerea le escupe un sabes la noticia. ¿Cuál? Nerea, relata la desgracia del amigo común. Ella paladea el sabor acre, no ha podido escribir el informe operatorio, le faltan las palabras, pero no ha querido ingresar.
Ella busca en la memoria. Un enfermero grita el nombre. La segunda vez. Ella camina despacio hacia el chico del tatuaje. Usted sabe quién es el dios de las palabras. El tatuado, detrás de la mampara, tararea: por un beso de la flaca yo daría lo que fuera. No hable. No se mueva. Ya está. Huesos frágiles en un fondo negro.
Ella recuerda la primera vez que vio al amigo, intenta meter la marcha. Delgado, moreno, con la bata impecable. El calmante no ha hecho efecto, pero el dolor físico le parece un “buen correlato”. Tímido, casi místico Me dueles tanto. La bocina histérica del coche de atrás. Rubia, despierta.
Ella llega a casa. En la bolsa una codera y anti-inflamatorios. ¿Qué tal hoy? Tienes mala cara.Sin palabras, amor.
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sábado, abril 07, 2007
Jueves Santo
Desayuna té verde y ensalada de frutas del bosque, mientras escucha la Symphonia Armonie Celestium Revelationum, de Hildegard von Bingen. Suena el teléfono. Camina despacio para que el contestador le evite los remordimientos. No lo suficiente. Ayer me acosté con un pibe, creo que era fotógrafo, ¿crees que debo tomar la pastilla del día después?
Convence a Klaus para ir a ver la ampliación del Museo del Prado. La solución discreta de Moneo no le desagrada: ladrillo y piedra, “motivos”, de los ancianos Jerónimos. Recuerda las bodas con pamela y cena en el Ritz, la lista se trunca con la aparición de una amiga de Klaus. Sólo fue un rollo de verano, qué pesada te pones.
Sí, tómatela.
Elige tres pasteles: el cilindro con mango, la tartaleta de manzana, y el de vainilla, muy negro. Klaus quiere ser generoso por el encuentro con Olga. Nombre de perra rusa, le dijo ella mientras tomaban té en la terraza de L´Hermitage. El dependiente lleva un guante en la mano derecha, pero la izquierda muestra una carnalidad de estibador. Los dedos rozan la tartaleta de manzana cuando intentan colocarla en la caja de diseño.
Relee el capítulo de la muerte de Tirante camino de Constantinopla, mientras Klaus y su hermano cocinan codillo. Deciden que irán al cine por la noche, el New Yorker dice que es muy buena, la historia de la CIA ¿No quieres la tartaleta de manzana? Sólo la mitad. Está buenísima, con canela. Te regalo el resto, gordo.
Le dice a Olalla que no irá a la iglesia, está enfadada por el asunto de San Carlos Borromeo. Pero, si daban la comunión con rosquillas. Mañana, hoy no estoy de humor; y el domingo, si quieres, vamos a Entrevías. Sí, hombre, a Vallecas, no seas demagoga. ¿Te ha llamado Eloisa? No. Anoche, estaba muy colgada, con un amigo de Peter. Tengo que trabajar, ¿quieres venir al cine?
Escucha los comentarios de Klaus, Ernesto y Olalla, mientras intenta que no se le vuele la bufanda. Un borracho se le acerca, un euro, para un bocadillo, rubia, vamos. Klaus, grita. Hablas tan bajo, que no te oigo. No tenemos. Olalla, tienes un euro. Comenta que le ha gustado El Buen Pastor, le recuerda a su club, pero sin barro ni orines, eso es cosa de chicos. Fuencarral está lleno de colgados. ¿Y nosotros, qué somos? Ya lo sabes, raros.
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miércoles, abril 04, 2007
Ecos
Se desempolvan los bañadores
Arena y pelusa. Qué guarra
Blanquecino y fláccido
El lunes, dieta
Se compran libros
porque cada vez tengo menos tiempo
gafas, para ver, es lo que necesitas
No te aguanto
Gordita
Encima. Déjame
Mañana salimos a las ocho
En punto
No te olvides del paraguas
Se abandona a los abuelos
Pero, si tu hermano nunca sale
Cuéntale lo de las pastillas, hija
¿Y qué hacemos con el perro?
Se llama a las amigas
Olalla, soy yo
¿Quién?
Olalla se queda
A escuchar los ecos, dice
El jueves paseará por Serrano
hasta las diez
Se parará en Villanueva
Silencio y frío
Luego, el olor a suizos de Mallorca
las golondrinas
el viento y las ramas
el coche
La voz de Fernando, sentada en el banco
Me dejas que te toque el pecho
De nuevo, colegiala
correrá con suelas de vergüenza
El Retiro
Retumbarán las pisadas en el corazón
se deslizará hacia arriba
con ganas de huir por la boca
Olalla
No me ha perdonado
¿Cómo es el eco de un beso?
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lunes, abril 02, 2007
La mujer que fue jueves
Termina la novela de Chesterton, la aventura onírica de Gabriel Syme, el poeta que como Alicia, en el país de las maravillas, se hunde en el suelo como si se lo hubiera tragado la tierra. Quince capítulos narrados por un omnisciente paródico con un ritmo trepidante. Los hermanos Marx y la teología.
Las palmas, la falda y el twin set. Con la Semana Santa venían los estrenos, los estornudos y la tristeza. Olía a arroz con leche y torrijas, a santos tapados para no ver. El confesor de Franco lavado por los pies níveos de los monaguillos. El Vía Crucis atravesaba el Parque del Oeste. Los mayores serios y tu madre distraída con los brotes, la flores y los colores de las nubes.
Hoy, las palomas torcaces devoran los brotes de los árboles que ella ve desde el invernadero, hace dos años que no compra una tarta para su abuela. Marita, ya no le cuenta historias.
Una nube cubría la mente de los hombres,
Y el viento gemía,
Sí, una nube enferma cubrió el alma,
cuando fuimos niños ...
Sábado
No encuentra la tapa de la tetera. Sospecha que la habrá roto Juani, la anarquista doméstica. El espíritu de la destrucción ha entrado en la casa, sabe que eso ocurre cíclicamente. El ángel, el huevo, la tetera. La interpretación es confusa, algo así: no volar demasiado alto, que se rompen las alas; comprar huevos para El Mono; desayunar café con leche.
Hace años, le dejó Praga Mágica, de Angelo María Ripellino, a un amigo. Esta mañana entra en la librería con un título escrito en un papel azul: Pregúntale al polvo, de John Fante, un regalo para Lola. En los anaqueles de guías -resaltados por las vacaciones- ve el ensayo de Ripellino, se abalanza sobre él. Gracias, Seix-Barral.
Aún hoy, cada madrugada a las cinco, Franz Kafka vuelve a su casa de la calle Celetná(Zeltnergasse), con su traje negro y su bombín. Aún hoy, cada madrugada, Jaroslav Hasek, en alguna taberna, proclama que el radicalismo dañino y que el sano progreso sólo puede alcanzarse con la obediencia. Praga vive aún bajo el signo de estos dos escritores, que expresaron mejor que nadie su condena sin remedio, por tanto su malestar, su malhumor, las dobleces de su astucia, su fingimiento, su ironía carcelaria.
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