martes, diciembre 25, 2007

Feliz Navidad

Bueno, ya sabemos que: En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios…. No os preocupéis que este año no cuelgo Juan 1, 1-18, pues la mañanita de Navidad, aunque luminosa, todo sea dicho, ha amanecido con sorpresas que, solo por ser el día que es, no voy a calificar. Os cuento:
Abro yahoo para ver las felicitaciones de la peña y me encuentro entre ellas un correo comunicándome que una incompetente ha sido nombrada vicepresidenta. En fin, sonrió y del esfuerzo me doy cuenta que la poción depurativa recomendada por Pandora, ¡ no la pintora!, sino la dueña del herbolario, surte efecto con una agresividad digna de Joyce o de Panero, el poeta de los fecalitos. Pero es un día especial y mi chico dice que me invita a desayunar en un sitio, ¡sorpresa!, de Aravaca. De nuevo sonrío, me visto el vaquero con cierta dificultad y me calzo unos botines que debí comprar en un estado de enajenación mental transitoria. Consigo mantener el equilibrio hasta el coche y cegados por un sol, que de nuevo no adjetivo, cogemos la autopista. Al llegar, vemos que la cafetería está cerrada y los pasteleros con cara de sueño nos dicen que aprovechemos el viaje y compremos un tronquito de chocolate. Ya en casa, ingiero un tanagel con té hirviendo y siguiendo el consejo de Freud, sublimar para no enloquecer, busco la carpeta que había preparado para la clase de mañana. Me doy cuenta que Platón está al lado de Faulkner y las Bronte pegadas a Dejemos hablar el viento, de Onetti. De repente, recuerdo una frase dicha por mí el día 18: Juani, por favor, antes de cogerse las vacaciones repase mi estudio que tiene telarañas. Después de una hora mordiéndome los labios, pues en un día como hoy, por fin, aparece la carpeta. Con alivio descubro que Reglas para la supervivencia de la novela y Aviadores Descubren Enorme Manada continúan en el interior. Suena el teléfono, y mi chico trata de explicar a su suegra, o sea, mi querídísima madre, el porqué vamos a aparecer en el almuerzo navideño con un tronquito de chocolate. Sonrio y clamo: amoooor, dile que me he ido a pasear, que nos vemos luego. (Continuará)

Feliz Navidad para todos.
Mañana :Vicente Verdú contra Gabi Martinez

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