EL FRIO DEL 25 DE DICIEMBRE
QueridoS Tornasol y Efímera, Peter, Hispaniola: mis monos rojos, dice el viejo profesor que me echa de menos.
No estoy.
Esa Palimp ya no existe.
Una parte ya no está y la otra hace esfuerzos. La cuesta es a veces empinada. El frío que todo lo invadió el 25 de diciembre se ha hecho fuerte y no parece querer irse.
Otras, sin embargo, engaña y, las pestañas pintadas y el morro reluciente, sale a la calle disfrazada de valiente: fingiendo.
Pasa el día y llega la noche y Palimp se encuentra sola, y solo Palimp ya no es bastante para Palimp.
Escribe, me dicen.
Y a quien le interesa.
¿Acaso soy la primera que pierde lo que yo he perdido? ¿O acaso contaría algo que no hubierais ya oído? ¿o crees que sería capaz de contarlo mejor?
“No estéis tristes si me amáis” me lo repito una y otra vez.
Resuenan frases ya escritas por otra Palimp, lágrimas secas, alma mía te esperé, pena honda. Entonces Palimp no sabía, ahora ya sí.
Las voces me llegan de lejos, de muy lejos, y yo “estoy bien, gracias”.
Olvidé cómo escribir, ya es vano lo que un día quise contar. Una palabra detrás de otra, te acuerdas Peter?
Pero acucian los papeles que rellenar, las fotocopias que adjuntar.
Fechas para cumplir.
Y el frío que sigue, sigue dentro y fuera.
A veces la burocracia, sí, la burocracia, actúa como bálsamo.
Que no nos oiga Larra.
No estoy.
Esa Palimp ya no existe.
Una parte ya no está y la otra hace esfuerzos. La cuesta es a veces empinada. El frío que todo lo invadió el 25 de diciembre se ha hecho fuerte y no parece querer irse.
Otras, sin embargo, engaña y, las pestañas pintadas y el morro reluciente, sale a la calle disfrazada de valiente: fingiendo.
Pasa el día y llega la noche y Palimp se encuentra sola, y solo Palimp ya no es bastante para Palimp.
Escribe, me dicen.
Y a quien le interesa.
¿Acaso soy la primera que pierde lo que yo he perdido? ¿O acaso contaría algo que no hubierais ya oído? ¿o crees que sería capaz de contarlo mejor?
“No estéis tristes si me amáis” me lo repito una y otra vez.
Resuenan frases ya escritas por otra Palimp, lágrimas secas, alma mía te esperé, pena honda. Entonces Palimp no sabía, ahora ya sí.
Las voces me llegan de lejos, de muy lejos, y yo “estoy bien, gracias”.
Olvidé cómo escribir, ya es vano lo que un día quise contar. Una palabra detrás de otra, te acuerdas Peter?
Pero acucian los papeles que rellenar, las fotocopias que adjuntar.
Fechas para cumplir.
Y el frío que sigue, sigue dentro y fuera.
A veces la burocracia, sí, la burocracia, actúa como bálsamo.
Que no nos oiga Larra.
Etiquetas: CRONICAS DE NO SE DONDE
