domingo, enero 28, 2007

Sobre mis queridos escritores

Abominaba yo de mi querido Bernhard, cuando por consejo de Efímera, he caído de nuevo en el hechizo de sus páginas. Cuánto me ha costado encontrarlo. Ya sólo se venden las novedades, y éstas, unos días. Hace veinte años leí casi todas sus obras. Lo cierto es que me colgué de él tanto como de Aldoux Huxley, Agatha Christie o Charlotte Brontë. O como de Betty la fea, en versión original latinoamericana. A la nuestra he preferido no verla, por si acaso. El embeleso surge cuando menos se espera y prefiero a Bernhard. Recuerdo la soledad de su lectura, nadie le conocía. Hasta que un día fue Juan Benet a la facultad y leyó varias de sus páginas. Sus repeticiones. Ese recurso que nadie maneja como él. A casi nadie le gustó, ni siquiera le conocían. Para mi fue un cálido lazo silencioso. A Juan Benet le gustaba y a mi también. Ahora releo "Tala". Esa ironía desde el orejero, el omnipresente orejero y las "strasse". No sería igual repetir calle en español. La cultura tan cutre en esas strasse que finalmente llevaron a la prohibición de vender el libro en Austria. Persona non grata. Enterrado finalmente en una tumba anónima por expreso deseo de su difunta voluntad. Faulkner proclamaba a veces que sólo había leído diez libros en su vida y los releía todos los años. No necesitaba más. Yo, quizás veinte. Y algunos, más bien poco intelectuales, pero bien escritos; inolvidables. Recuerdo ahora "Niebla" de Unamuno, de quien nadie se acuerda, a pesar de que la película "Más extraño que la ficción" tiene exactamente el mismo tema: el de un personaje de ficción que visita a su creador para que no le mate y, qué casualidad, ya mencioné ese verbo en el blog la semana pasada, le deje vivir, "serme". Aún no he visto la película, quizás sea buena. Como también es buena "Hollywoodland", de la que tampoco nadie ha mencionado que narra exactamente la misma historia que "Tren nocturno" de Martin Amis, pero en versión masculina.
Al salir de la librería donde finalmente encuentro "Tala", la amable vendedora me pregunta, como casi todos, que cómo se explica esto de Sabueso, ¿es usted mujer o perro? Y como todo es posible en este mundo virtual que se nos viene encima, se queda satisfecha cuando sagazmente parafraseo a Shakespeare. Por qué extrañarse de que hablen los perros cuando tantos asnos lo hacen.

2 Comments:

Blogger Efímera said...

Pirandello, que nació en Caos, y posteriormente Felipe Alfau nos relatan las peripecias de los personajes que se rebelan.
Sabueso, me encanta que disfrutes con Tala, te lo dice un mono

2:56 p. m.  
Blogger Kuntur said...

Pero si tan sólo pudieran decirme cómo conseguirlo... sería feliz.
Un servidor.

9:47 p. m.  

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