sábado, febrero 19, 2011

LA MADRE QUE LOS PARIÓ


Tres días lleva de parto la buena mujer mientras los matasanos en ciernes y el bardo empinan el codo y arman jarana. Por allí se deja caer nuestro caballero que, animoso como siempre, se une a la fiesta de buen grado.

En brillante charla debaten sobre el mandato bíblico de “creced y multiplicaos”, aunque lo único que aumenta son los dolores de la parturienta. Los padres de la lengua aportan cada uno su granito de arena, pero la madre se resiste a soltar lo que lleva dentro.

Sufre el bardo al verse tratado de cura vergonzante y oír cómo se pone en duda su talento. Sus penas son tantas que intenta matarlas bebiendo, pero ni así se mueren. Piadoso, Bloom lo toma bajo su protección.

Cuando por fin se anuncia el feliz desenlace ya nadie recuerda por qué está allí. ¡Horror! Se han acabado las existencias. Todos a la taberna.

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