miércoles, julio 19, 2006

DIAS DE VERANO

Sigo sumergida en el universo Ulises a la espera del Ocnos. El próximo lunes regreso a la casa de mi infancia. Estaba ya todo tan cambiado la última vez. Nada más llegar, iré a recoger la obra de Cernuda a la librería que por milagro me lo ha conseguido. Me pregunto si volveré a reconocerme en esa calle. Ahora las farolas despiden un matiz amarillento. En el anochecer, se confunde con la luz rasa de mi tierra sin montañas. Sólo colgaré unas cuantas figuras del quinto capítulo. Hay tantas que sería pesado poner todas las que he descubierto. Tengo tanta ilusión por leer a Cernuda. Y más, compartirlo con las amigas-escritoras que tengo. Si podéis, leer El Baile y Suite Francesa. Nèmirovsky domina la figura retórica del Retrato como pocos. ¿Cómo será verse despojado de todo?. Ocultar a tus hijos, saber que no volverás a verles. La certeza terrible. Qué frágil suerte de vida en mi tiempo. Ya borré de mi lista la intención de comprar los zapatos de rebajas. Ahora, a cambio, tengo el Autorretrato de Mozart de Balccells, una nueva emoción. Tengo que aprender tanto, que no sé, si lo que escribo son tonterías. Una vergüenza sombría que todos sienten alguna vez, me dice mi madre. Sus ojos, oscuros y dulces, siguen siendo hermosos. Me sonríe, me pregunta cómo es el taller. Miro de nuevo sus ajadas manos pequeñas. Me sonríe, y pronuncio vuestros nombres.