lunes, diciembre 20, 2010

BLOOM DESCIENDE A LOS INFIERNOS


Mísero cortejo fúnebre el del pobre Dignam, al que la afición a empinar el codo se ha llevado al otro mundo. Como parte de él, Bloom recorre muy digno medio Dublín hasta el cementerio, tratando de no desentonar de sus compañeros de duelo.

Dedalus, con el que se cruzan, da pie a las invectivas paternas contra el gordo Mulligan y su a todas luces nefasta influencia, y motiva que Bloom recuerde a su malogrado hijito Rudy y las conyugales efusiones que lo trajeron al mundo.

Pasa Boylan y se intranquiliza, ven a un judío tacaño - vaya novedad - y se arma un lío, sus colegas de duelo vituperan a los suicidas y se abruma por su padre, pero nada de ello le impide conservar el humor, imaginar absurdos inventos y encontrarse hecho un pimpollo.

Al llegar al cementerio se pone truculento y todo son huesos, vísceras podredumbre, ratas, gusanos y “sic transit gloria mundi”. Sin embargo, el malentendido con el misterioso hombre del macintosh y su siempre presente deseo de agradar le traen de regreso al mundo de los vivos.

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