Penélope en vela
El
día termina y todo descansa, pero Penélope viaja desde Eccles Street hasta
asomarse al África, entre adoradores de uniforme y sotanas que huelen a
incienso. Refulgen en su memoria con dorados destellos las delicias de esta
tarde, que espera repetir en breve con el fauno de admirables atributos y
espantosos modales. ¡Qué animal!
Ulises,
inofensivo mamoncillo, besa por donde ella pisa e incluso por algún otro sitio,
y reposa ahora a su lado tras un humillante desahogo. Lamenta que Telémaco no
haya aceptado su invitación, frustrando así sus inconfesables planes de un
“menage a trois”, que podría, quizás, haber desbancado a cierto personajillo.
¡Qué lástima!
Telémaco
también desvela a Penélope. Él, cual justo Paris, podría valorarla en lo que
vale y no estos dos brutos con los que ha de lidiar. Sí, piensa, sí, habrá que
ponerse a ello, sí.
Etiquetas: Salir por peteneras
1 Comments:
Hispaniola, me he partido de risa.
Aunque yo quiero mucho a la hija de Lunita Laredo.
A ver si nos vemos el miércoles.
Un abrazo.
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